Quercus robur

Nombre Común: Roble

Nombre científico: Quercus robur

¿Sabías qué?

El roble inspiró a poetas como Antonio Machado que escribio: "El Roble es la guerra, el Roble / dice el valor y el coraje / rabia inmoble / en su torcido ramaje / y es más rudo / que la encina, más nervudo / más altivo y más señor"

Descripción

Es un árbol de copa amplia, tronco leñoso con grietas longitudinales y hoja caduca. Sus hojas son grandes, simples, en disposición alterna, con estípulas alargadas que caen pronto; son lampiñas por las dos caras, de color verde intenso por el haz y más pálidas, con los nervios bien marcados, por la cara inferior; su forma es aovada, con peciolo muy corto (2 a 7 mm). Contiene flores masculinas, que nacen solitarias o en grupos de ramillas del año anterior. Bellotas colgantes sobre un largo pedúnculo, aovado-oblongas, con caperuza o cascabillo de escamas casi planas, empizarradas. En la Península se distribuye por la mitad norte peninsular y el noroccidente, y llega hasta Salamanca y Cáceres.

Ecología

El Roble prefiere los suelos ácidos, frescos y bien desarrollados. Normalmente habita en las zonas de clima templado con ausencia prolongada de sequía estival y requiere bastante luz, sobre todo en las primeras fases de su crecimiento. Su área de distribución se solapa en muchos lugares con la del haya, con la que compite. Crece de forma natural formando generalmente extensos bosques, desde el nivel del mar hasta los 1.500 m de altitud.

Usos

Dado a la resistencia a la humedad, su madera fue un material básico en la construcción naval. También se ha usado en la confección de traviesas de ferrocarril por soportar bien la intemperie y las vibraciones. La tonelería sigue siendo una de sus aplicaciones, pues proporciona el mejor aroma y sabor a los buenos vinos y coñacs. En ebanistería es una de las maderas más apreciadas. Además origina un carbón vegetal de excelente calidad y alto poder calorífico, muy utilizado en la forja del hierro. Sus bellotas se emplean como forraje del ganado, y su corteza y agallas se emplean como curtientes. Por otro lado, es una especie muy usada en jardinería y frecuentemente confundida con Quercus pétrea.

© Concello de Santiago
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